Madre Clara del Corazón de Jesús


Nació el 14 de Julio de 1860 en lima, hija de Don Francisco de Asís, español y de Doña Mercedes Salas Velásquez, peruana. Fue bautizada en la parroquia de Santa Ana el 25 de julio del mismo año con el nombre de María Joseia Camila del Carmen.

Recibió una esmerada formación cristiana; desde niña, cautivo las cualidades y dones que dios le regalo.

Estudio en la escuela municipal N° 04 Santa Rosa de Lima, ubicada en la calle Santa Rosa de las monjas, hoy, jirón Miro quesada N° 609. El 9 de diciembre de 1875 del 29 de julio de 1976, el municipio de Lima, le otorgo, un testimonio público de honor, con diploma y medalla de plata en merito a haber sido “La alumna modelo por su concentración, moralidad y notable aprovechamiento”.

El 25 de agosto de 1877 obtiene el título de educador: “Preceptora de 3er grado” con la mención de sobresaliente, iniciando su carrera docente. El 1 de junio de 1881, obtiene por concurso, el nombramiento de directora del centro educativo de Callao.

EL 6 de diciembre de 1883 funda la congregación de religiosas franciscanas de la Inmaculada Concepción, con Fray Alfonso María de Cruz Sardinas, quien ofreció esta obra a María Inmaculada, después de su curación milagrosa y sus misiones franciscanas del pueblo de Sayán, y el apoyo de la hermana Rebeca Valdivia Paredes, con la finalidad de vivir el evangelio y de atender las necesidades más urgentes de la época, mediante la educación y las obras de caridad bajo la protección de la Inmaculada Concepción.

El 12 de agosto de 1884, Fray Alonso Sardinas, director espiritual de la naciente congregación, nombra la primera maestra de novicias: Madre Dolores Luque, religiosas franciscanas pertenecientes al Beaterio Santa Rosa de Viterbo de Lima.

El 24 de agosto de 1884, Carmen Alvarez Salas, recibe el hábito de novicia, con el nombre de Sor Clara del Corazón de María. Y el 4 de septiembre del mismo año, Rebeca Valdivia Paredes, con el nombre de Rebeca de Jesús, en presencia del padre Leonardo Cortés, comisario general de la orden franciscana, del padre fundador y director espiritual Fray Alfonso Sardinas y numerosa concurrencia.

Atraídas por el ideal franciscano, continuaron ingresando numerosas jóvenes, quienes se dedicaron a la oración, a la educación e niñas pobres y a colaborar en los ejercicios espirituales del pueblo limeño. El 2 de julio 1885 fue colocado el sanísimo en la capilla con gran alegría de la comunidad.

El 17 de septiembre de 1885 fue la profesión de votos temporales de Sor Clara, en la iglesia del Colegio La Inmaculada Concepción, ante numerosa concurrencia y presidida por el padre fundador, Alfonso Sardinas.

El 2 de octubre de 1885 el reverendo comisario general del O.F.M. Ignacio María Sanz, aprueba el primer estatuto de la congregación F.I.C. elaborado por el padre fundador Alfonso Sardinas y en 1891 se autorizó el uso del hábito franciscano en público.

El 11 se septiembre de 1898, Sor Clara hizo su profesión perpetua, en ceremonia presidida por el nuevo padre director, consagrando su vida al  servicio de Dios y del prójimo, como directora del colegio la Inmaculada Concepción hasta morir en la paz del señor, el día 25 de febrero de 1924 en la ciudad de Lima.

Desde el 14 de enero de 1982, sus restos reposan en un mausoleo construido en honor de ella, en la casa general, ubicada en la ciudad de Lima-Perú, siendo superiora general madre Beatriz Ramos Sambarén. Este lugar es frecuentemente visitado por sus hijas y fieles que alcanzan favores de Dios por su intercesión. Desde el mismo año, se viene trabajando con el proceso de canonización por ser modelo de santidad para los cristianos.

La congregación F.I.C. es de derecho pontificio desde el 12 de diciembre de 1962, extiende su labor misionera a muchos pueblos del Perú,  Colombia e Italia, mediante obras educativas en el nivel inicial, primario, secundario y superior. Asimismo en casa de retiro, pastoral de salud, pastoral del adulto mayor, misiones en la selva peruana, siguiendo la inspiración de sus fundadores: Monseñor María Alfonso de la Cruz Sardinas Zavala y Madre Clara Alvarez Salas.

Virtudes de la Madre Clara Alvarez Salas:

Persona de oración intensa.

Alma Eucarística y Mariana.

Religiosa observante fraterna y humilde.

Franciscana austera con túnica de jerga.

Educación virtuosa eficiente e incansable.

Físicamente hermosa y de trato amable.

Caritativa con los pobres.

Consejera prudente, modesta y responsable.

Madre dulce, recta y santa.


Fray Alfonso de la Cruz Sardinas Zavala


Fray Alfonso María de la Cruz Sardinas Zavala, nació en Huánuco-Perú el día 30 de mayo de 1842, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, Don Manuel Sardinas y Doña Manuela Zavala, iluminados por la fe, lo bautizaron el 1° de Junio de 1842, con el nombre de Fernando. Perdió a sus padres a tierna edad, y el niño creció bajo el cuidado de su tío Don Isidro Soler.

A los 15 años decidió ingresar al convento de los padres franciscanos de Ocopa, atraído por la vida austera y sencilla de los misioneros franciscanos. Después de concluir sus estudios religiosos y eclesiásticas realizo su profesión religiosa el 18 de diciembre de 1862 y el 3 de marzo de 1967 recibió la ordenación sacerdotal, consagrando toda su vida al servicio de Dios. El 15 de febrero de 1875, fue traslado a lima y nombrado vicario, bibliotecario y escritor.

Se distinguió por su dedicación al confesionario, a la oración y a la misión apostólica. De preferencia consagraba sus desvelos a la gente desvalida. Extendió su labor misional a loa pueblos de Huancayo, lima, Ica, Ayacucho, Huancavelica y Huánuco, evangelizando con su elocuente y fervorosa palabra con su vida austera, humilde y fraterna.

Fue director espiritual del clero de Lima y visitador de comunidades religiosas por encargo de la delegación apostólica del Perú.

El 06 de diciembre de 1883 fundo la congregación de religiosas franciscanas de la inmaculada concepción el Lima-Perú, dedicada a la educación y obras de caridad, por inspiración divina recibida en la misiones franciscanas del pueblo de Sayán, cuando fue curado de una grave enfermedad por intercesión de María Inmaculada. Las cofundadoras fueron la madre Clara Álvarez y la madre Rebeca Valdivia Paredes, primeras religiosas de la naciente congregación.

El 12 de agosto de 1890 fue nombrado obispo de Huánuco por su santidad león XIII, el 11 de enero de 1891 recibió la consagración episcopal por su excelencia monseñor Manuel Antonio Bandini en la catedral de Lima y tomo posesión de su diócesis el 21 de febrero de 1891.

Como obispo fue padre, pastor y amigo de todos, especialmente de sus sacerdotes para quien tenía el corazón tierno como el de una madre realizó las visitas pastorales como verdadero apóstol de Cristo, llevando el mensaje de salvación hasta los pueblos más lejanos de su diócesis, que abarcaba los departamentos de Junín, Cerro de Pasco y Huánuco.

Restauro y construyo el seminario y templos de su diócesis, adquirió numerosas fincas urbanas para sostener el seminario y las obras de caridad. Fundo colegios en Jauja, Huancayo, Cerro de Pasco y Huánuco.

Como buen hijo de san Francisco de Asís fue humilde hasta el extremo, su noble espíritu jamás dio cabida a la vanidad y soberbia, vestía pobremente, nunca dejó su zurcido sayal de jerga, fue frugal en su mes, caritativo con los pobres a quienes dio muchas veces su propio alimento.

Hombre de oración y penitencia, vivió en la mayor pobreza. Sufrió con admirable paciencia los dolores de una llaga incurable en la pierna.

Sobrellevo muchos obstáculos con serenidad y fortaleza, propios de un santo.

Ya inutilizado se hacía llevar en un cochecito a la iglesia para visitar al santísimo sacramento, donde pasaba largas horas en oración y contemplación.

Se disciplinaba hasta derramar sangre. Antes de morir, hizo preparan su lecho en el pavimento para mortificación de sus cuerpo y se entregó como oblación perfecta a la voluntad divina.

Murió en olor de santidad el 26 de junio de 1902 en la ciudad de Huánuco a los 60 años de edad.

Por su vida virtuosa y ejemplar, el 5 de julio de 1964, Monseñor Ignacio Arbulu Pineda, obispo de Huánuco, inicio la causa del proceso de canonización de Monseñor Sardinas. Su tumba es muy visitada en la catedral de Huánuco, se le tiene por santo y se le atribuye muchas gracias obtenidas por su intercesión.

Actualmente la congregación de religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, por él fundada en Lima, continúa el proceso de canonización.

Virtudes de Monseñor Fray Alonso María de la Cruz Sardinas:

Hombre de oración eucarística e hijo fiel de María Inmaculada.

Misionero austero y caritativo con los pobres.

Confesor admirable, orador elocuente y apóstol incansable.

Paciente, virtuoso y santo.

Franciscano, humilde y extremadamente modesto.

Amable cariñoso, alegre y honesto.

Sensible al arte, a la poesía y la música.

Obispo pobre, padre pastor y amigo de todos.

Gobernó con prudencia, rectitud, firmeza, constancia y fidelidad.